Aislamientos que unen: ciudadanía global y red como antídoto a la pandemia

Aislamientos que unen: ciudadanía global y red como antídoto a la pandemia

¿Qué aprendizajes nos está dejando esta situación? ¿Qué nuevas formas de cuidarnos como red nos ofrece? ¿Realmenten nos aisla, o nos brinda nuevas oportunidades de entrelazarnos y seguir trabajando juntos y juntas? Os acercamos a cómo están viviendo esta situación Facundo Velasquez e Iris Trigo, quienes, desde Argentina y Galicia, nos enseñan que efectivamente estamos más cerca que nunca. Que las distancias son relativas cuando aquello en lo que creemos nos une, y que en el trabajo en red está una de las certezas para el nuevo tiempo que se avecina. 


Facundo: "La tormenta de una nueva pandemia nos tomó desprevenidos a todos; sin distinguir entre sexo, religión, nacionalidad, o cualquier otro tipo de criterio discriminatorio, se fue expandiendo a lo largo de nuestra casa esférica  y, sin querer, nos enseña mucho…ahora es nuestro deber aprender de ello. Muchos dirán que nos quita privilegios de los que gozábamos sin saberlo; algunos tan simples como el de abrazar y, en ese momento, cuidar y proteger a un amigo entre nuestros brazos.

Sin embargo, ser parte de la red me ha enseñado que un amigo o amiga puede ser la persona que está a metros de mí o, incluso, al otro lado del mundo, y esta cuarentena me ha enseñado que hay otras formas de abrazar. He visto que el aislamiento que tenemos que cumplir nos da la ilusión de que quedarnos dentro es una obligación y un castigo, pero ¿Por qué hay que cambiar el sentimiento de una acción solo porque cambió de nombre? Estoy seguro que a ninguna persona le mortifica o le desagrada en lo más mínimo la idea de cuidar a un amigo, es más, me atrevo a decir que lo hacen con gusto.

No hay que confundir el encierro con un castigo, sino como una forma de cuidar al otro. Siento que es un privilegio el cuidar a mis amigos y amigas desde mi casa, aunque hay muchos otros que no corren con la misma suerte y lo hacen desde otras posiciones y, con más razón, por eso lo hago; me cuido para cuidarlos a ellos. Prepararme para ayudarlos, estudiar, trabajar, dar clases, o para entretenerlos un momento son ‘abrazos a largo plazo’ en los que estoy invirtiendo mi tiempo para cuando la tormenta pase. He aprendido otras maneras de cuidarlos, una forma distinta de ayudarlos, de protegerlos, en fin, nuevas formas de abrazar, y mantenernos separados para después seguir juntos."


Iris: "¿Alguna vez lo habías pensado, cincuenta y cuatro días en casa? Pues sí, eso ha pasado, con sus días buenos y con otros no tanto,aprendiendo poco a poco a respetarte a tí misma pero también al resto de la gente, esta vez nos ha tocado cuidar y cuidarnos. No sé vosotras pero yo al día voy como mutando me levanto triste y después soy la más amorosa. Pero me he dado cuenta que no pasa nada,  que cada día va a haber algo maravilloso. Por ejemplo yo he hecho mi primer cultivo de plantas, creo que nunca es tarde si tienes ganas. Me he dado cuenta que la mayoría de la gente se ha volcado a ayudar, que hay miles de personas trabajando para que nosotras estemos mejor.

Se ha creado un poco ese sentimiento de unidad. Los peques se están comportando como verdaderas heroínas y héroes, se quedan en casa, sin entender muy bien porque no pueden ir al cole, o a ver a sus amigas pero siguen en casa. De todo se puede aprender y lograr tener una educación transformadora donde las jóvenes y los jóvenes puedan aprender a educar su corazón y su mente.
En todos estos meses hemos puesto a prueba la resistencia del sistema educativo y de los derechos humanos, entre otros muchos.

Covid-19, sólo quiero decirte que he aprendido realmente el valor de las cosas necesarias del amor verdadero y que una videollamada te puede llevar en un segundo a la otra punta del mundo.
Estoy segura que saldremos de esta juntas y juntos.
 Ánimo y fuerza."